Problemas audición

Problemas de audición y tratamientos desde la infancia a la edad adulta

¿Cuáles son actualmente los problemas más frecuentes relacionados con la pérdida de audición y cuál es el perfil del paciente al que afectan?

Los problemas que pueden producir pérdida auditiva pueden ser de lo más variados. Pero sí podríamos diferenciar los que son secundarios a un traumatismo o enfermedad, y por tanto evitables, y los dependientes de problemas congénitos, hereditarios o por la edad que afectarán al paciente antes o después o en mayor o menor medida pero inevitablemente.

¿En qué consisten?

Dividimos las hipoacusias en transmisivas, que se producen porque algo impide la transmisión del sonido, que puede ser un tapón de cera, moco en el oído por una otitis, alteraciones del tímpano o la cadena por una perforación timpánica o una otosclerosis que fija el estribo y no le deja moverse adecuadamente.

Están las hipoacusia que denominamos neurosensoriales, es decir por lesión del oído interno, como el trauma acústico, las hipoacusias hereditarias, por fármacos ototóxicos o la presbiacusia debida a la edad.

Presbiacusia, pérdida de oído por la edadHay hipoacusias mixtas que combinan ambos tipos de pérdidas auditivas. A parte de considerar lo que conlleva una hipoacusia en cuanto a la cantidad de sonido que perdemos, hay que recordar que afecta a la comprensión del lenguaje hablado, más con los idiomas, y a la localización de los sonidos en el espacio, que se ve alterada ante una hipoacusia, incluso de un solo lado.

¿Cuántas personas se ven afectadas por un problema de audición agudo o crónico a lo largo de la vida o algún otro dato que ponga de manifiesto la magnitud del problema?

Afecta a un 5% de la población mundial. Se considera que hay más de 360 millones de personas afectados por hipoacusia que les genera algún tipo de incapacidad.

Afecta más en la edad adulta donde puede llegar hasta el 15% de la población, hasta más de un tercio de la población por encima de los 65 años, y más del 90% de los mayores de 80 años.

Se considera que uno de cada 1000 nacidos puede tener una hipoacusia severa. En éste sentido, en España contamos con un sistema de cribado auditivo neonatal universal (también en los hospitales del grupo HM) mediante Potenciales Evocados Auditivos, por lo que todos los recién nacidos con hipoacusia severa deberían ser identificados y entrar en un protocolo de confirmación de ésta hipoacusia, de manera que puedan tomarse las medidas adecuadas desde el primer año de vida.

Es especialmente importante su detección en la infancia por lo que ello conlleva, y porque incluso las hipoacusias profundas pueden ser revertidas con un implante coclear a edad temprana, de manera que la estimulación auditiva comience al mismo tiempo que el resto de la población infantil.

¿Cómo es el manejo de estos problemas y cuáles han sido los avances terapéuticos o tecnológicos gracias a los cuales es posible su curación, detener o retrasar la progresión o mejorar la calidad de vida en cada caso?

La verdad es que aquellas hipoacusias que pueden ser reparadas quirúrgicamente son casi todas las de tipo transmisivo, pudiendo realizarse reconstrucciones tímpano-osiculares. En aquellos casos en no se obtienen suficiente resultado, contamos con las prótesis auditivas que han mejorado tanto su calidad como su diseño en los últimos años.

Y en aquellos casos que por distintos motivos no es posible usar éstas, ya porque produzcan infecciones locales, o porque no se adapta el paciente, contamos con innumerables tipo de implantes auditivos que cubren prácticamente cualquier pérdida auditiva. Son los implantes de transmisión ósea, de oído medio, y los implantes cocleares para las hipoacusias severas o profundas.

Sólo algunas malformaciones cocleares, neurales o secuelas tumorales centrales no son candidatos a estos implantes que dan tan buen resultado, quedándoles como única opción el implante de tronco cerebral o el lenguaje de signos.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo asociados a las citadas patologías que pueden afectar a nuestra capacidad de audición?

escuchar música alta auricularesComo factores de riesgo a evitar, podemos diferenciar aquellos que pueden lesionarnos antes del nacimiento como traumatismos, fármacos ototóxicos, tabaquismo, drogas, infecciones virales o de la gestación, y perinatales con una hiperbilirrubinemia o una hipoxia por una vuelta de cordón.

Tras el nacimiento, las otitis en la infancia, enfermedades virales, el trauma acústico por uso indebido de los auriculares para escuchar música en la juventud o por maquinaria laboral, y las diversas enfermedades hereditarias que asocian hipoacusia, ya sea de manera única, como asociadas a otras enfermedades sindrómicas. A ello hay que asociar la edad, donde la mayoría de nosotros iremos perdiendo audición progresivamente.

¿Ante qué síntomas debemos sospechar que podemos tener algún problema de audición y debemos consultar?

Hay algunos signos típicos que nos deben hacer pensar en la existencia de una hipoacusia.

Preguntar ¿“qué?” repetidamente, o contestar de manera equivocada a la pregunta, elevar el volumen de la TV, girar la cabeza hacia un mismo lado para escuchar la conversación o aislarse en situaciones de ruido ambiente o con varias personas hablando.

En este sentido, ¿hasta qué punto son muchas veces los familiares quienes se dan cuenta del problema antes que el propio paciente?

La verdad es que muchas veces el paciente no es consciente porque la hipoacusia es progresiva y se va adaptando y tomando medidas, que sólo desde fuera se perciben más claramente. Y son los familiares los que identifican el problema.

Hay que recordar que la mayoría de la información nos entra a través del oído, y su carencia produce aislamiento, incomunicación y por tanto problemas a nivel social y laboral. En los últimos años, múltiples estudios asocian hipoacusia a deterioro cognitivo, en la infancia a retraso en la maduración del lenguaje o el aprendizaje intelectual, y en los más mayores a empeoramiento de la sintomatología neurológica central.

¿Por qué es importante acudir a tiempo al otorrino?

Porque en muchos casos la causa es solucionable, tanto por tratamiento médico, como por una cirugía. En aquellos casos en los que esto no sea posible, es el otorrino el que aconsejará el uso de prótesis auditivas o la colocación de algún implante si fuera preciso.

Consejos para cuidar nuestra audición desde niños.

El cuidado de los oídos debe comenzar desde la infancia, evitando las otitis de repetición. La limpieza auricular debe ser realizada por personal cualificado o el mismo otorrino, evitando el uso de bastoncillos, que pueden empeorar la situación.

Evitar situaciones de ruido ambiente elevado o demasiado prolongado. Y ante la sospecha de una hipoacusia asistir al otorrinolaringólogo para que se haga un diagnóstico correcto de la causa y tratarlo adecuadamente.

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