Odinofagia, dolor al tragar alimentos

Odinofagia

La odinofagia es el dolor que se experimenta al tragar alimentos sólidos y líquidos, así como en algunos casos la propia saliva. Esta molesta situación muchas veces representa una consecuencia directa de otras enfermedades existentes, así como un síntoma más de posibles inflamaciones de los músculos, mucosa y tejidos esofágicos, bucales y de la faringe.

La intensidad del dolor dependerá de la gravedad de la misma, así como de las características del alimento que se consume.

En algunos casos severos, el paciente podría experimentar dolor intenso al tragar su saliva o incluso respirar profundamente.

Síntomas de la Odinofagia

Los síntomas más claros de la odinofagia, además del dolor general en la faringe y esófago al tragar alimentos líquidos y sólidos, son un ardor intenso y presión sobre los músculos de la zona afectada. Cuando estos síntomas se intensifican severamente, la odinofagia puede causar un caso de disfagia, donde se dificulta cualquier intento de tragar debido al dolor y las sensaciones insoportables.

Causas de la Odinofagia

Como mencionamos antes, la odinofagia puede ser causada por factores preexistentes, tales como la amigdalitis, la faringitis, la candidiasis, el citomegalovirus, hongos u otras infecciones en el área de la garganta.

Otras causas relevantes para la odinofagia pueden ser las enfermedades dentales, como la estomatitis herpética y la pericoronaritis. Existen medicamentos de composición química muy agresiva que podrían afectar los tejidos en la boca, garganta y esófago, causando también episodios de odinofagia.

La irritación de los tejidos a causa de alimentos sólidos y líquidos muy calientes o muy fríos es otra causa que se detecta con frecuencia. El cáncer y los tumores en la zona de la garganta causan en casi todos los casos odinofagia como uno de los principales síntomas.

Finalmente, la aparición de ulceraciones a causa de enfermedades autoinmunes, tratamientos radioactivos, ingestión de sustancias cáusticas o con alta acidez, reflujo estomacal y gases tóxicos inhalados podrían fácilmente dar paso a casos severos de odinofagia.

Tratamientos para la Odinofagia

La mayoría de los médicos tratan la odinofagia con un enfoque doble. La razón de esto es que un episodio de odinofagia generalmente es consecuencia de otra patología, por lo que no tiene sentido tratar el síntoma sin prestar atención a la enfermedad subyacente.

Cuando se detecta una infección en la garganta, como la amigdalitis, el escenario más común es tratarla con antibióticos junto con analgésicos orales para calmar la odinofagia y permitir al paciente alimentarse con tranquilidad mientras se sigue el tratamiento.

Los hongos en la boca y la garganta, como lo es en el caso de la candidiasis, se utilizan antimicóticos especiales. Estos hongos y las ya mencionadas ulceraciones podrían aparecer como consecuencias directas de sistemas inmunológicos debilitados. Aquí, el estrés, la diabetes o el VIH/SIDA son determinantes.

En caso de que la odinofagia se deba a la acidez estomacal, se debe indagar en las razones para dicha situación gástrica anómala y tratarla a la mayor brevedad posible.

Si se trata de un tumor cancerígeno, el curso de acción es tratamiento radioactivo, quimioterapia y posible cirugía de extirpación. Desafortunadamente, los agresivos tratamientos para el cáncer causan muchas veces la inflamación de los tejidos, por lo que podría agravar la odinofagia en el corto plazo.

Afortunadamente la odinofagia es, generalmente, es una patología fácil de tratar, pues deriva de causas poco severas como las comunes infecciones de garganta presentes en los resfriados.

Medidas preventivas y cuidados adicionales

La odinofagia es algo relativamente común y por ello existen una serie de medidas preventivas muy efectivas para mantenerla al margen, siempre y cuando no se deba como consecuencia de una enfermedad más grave y su intensidad sea leve.

Lo primero es masticar muy bien los alimentos sólidos que estemos por ingerir. Las piezas grandes de comida podrían lastimar los tejidos de la faringe y esófago, causando lesiones que pudieran causar problemas en el corto plazo. Asimismo, se deben evitar los alimentos sólidos y líquidos que estén muy calientes o muy fríos, pues las temperaturas extremas también causan daños considerables.

Las personas que manipulan sustancias tóxicas deben tener cuidado no solo con no ingerir dichos líquidos, sino con la inhalación de los humos que estas sustancias generalmente emiten. El humo podría irritar o quemar los tejidos de la faringe, causando odinofagia.

Si ya existe un leve dolor, hay que evitar que el mismo empeore. Esto se logra con las medidas anteriores, acudiendo a su otorrinolaringólogo y agregando el triturar dentro de lo posible todos los alimentos en el plato antes de llevárselos a la boca.

Si estamos con una persona que está sufriendo de odinofagia, hay que tener presente las dificultades que la misma experimenta mientras come. Por ello, se debe tener la disposición de actuar en casos de emergencia, como, por ejemplo, una situación de asfixia. Aquí, la maniobra de Heimich es muy útil.

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