Vértigo periférico

Vértigo periférico: síntomas, diagnóstico y tratamiento

Vértigo periférico

Cuando hablamos que una persona tiene vértigo, lo más habitual es que nos estemos refiriendo a que padece vértigo periférico. Los síntomas más habituales son episodios de vértigos, sensación de mareo y pérdida de equilibrio.

La persona que lo padece puede notar como si todo se moviera girando a su alrededor. Hay ocasiones incluso en las que también se puede notar como si todo se inclinara hacia un lado.

Duración del vértigo periférico

Normalmente las crisis de vértigo aparecen y desaparecen de forma repentina y su duración no suele ser muy larga, puede variar entre unos minutos a varias horas.

Para hacer un correcto diagnóstico es necesario una historia clínica y un examen físico e instrumental otoneurológico. Es necesario observar los movimientos oculares y las oscilaciones del cuerpo.

Síntomas del Vértigo periférico

Casi todo el mundo ha experimentado alguna vez la sensación que se experimenta al montar en una montaña rusa. La sensación que ocasiona el vértigo en la persona que lo padece es muy similar. Todo parece dar vueltas y como consecuencia de este movimiento se producen náuseas, vómitos, sudor frío, disminución de la tensión arterial o disminución del ritmo cardiaco.

Al encontrarse la causa del problema dentro del oído interno, estos síntomas empeoran cuando la cabeza se mueve. En ocasiones el vértigo está acompañado de problemas cocleares. Las características de estos síntomas son:

  • Hipoacusia. Pérdida de audición que puede afectar a un oído o a ambos.
  • Acúfenos. Se trata de un fenómeno perceptivo en el que se escuchan zumbidos o pitidos en los oídos pero que no provienen del medio externo.
  • Disminución en la capacidad de percibir sonidos o distorsión sonora.
  • Sensación de presión en los oídos.

Estos síntomas cocleares no tienen por qué estar siempre presentes, sin embargo un síntoma muy característico del vértigo periférico es el nistagmo. Se trata de la dificultad para enfocar la mirada produciéndose rápidos movimientos en los ojos de un lado a otro de manera involuntaria.

Causas del vértigo periférico

La mayoría de los casos de vértigo periférico suelen estar provocadas por algún tipo de afección del oído interno, concretamente en alteraciones de alguna estructura que forman el sistema vestibular.

Vértigo Posicional Paroxístico Benigno (VPPB)

Es la causa más común del vértigo periférico y es consecuencia de la formación de unos depósitos de calcio en el líquido que se encuentra en el interior del oído interno en una zona llamada canales semicirculares. Al mover la cabeza estas pequeñas formaciones de calcio, denominadas otolitos, estimulan las células ciliadas que del aparato vestibular.

Este problema suele desaparecer solo en unos días o semanas, pero sino se trata adecuadamente lo más frecuente es que vuelva a aparecer. El diagnóstico se realiza con una maniobras de provocación específicas como puede ser la Maniobra de Hallpike, por ejemplo.

El tratamiento está basado en ejercicios para lograr reposicionar los cristales que se han salido del utrículo, por ejemplo la Maniobra de Epley, donde el médico da unas pautas al paciente para que pueda realizarlo en casa. Para más información siga este enlace.

Este es un tipo de vértigo que se desencadena con movimientos de la cabeza, al levantarse o girarse en la cama. Dura unos minutos, es muy intenso y cesa estando quieto. Puedes ampliar más información en este enlace.

Neuritis Vestibular

Se trata de una infección que se produce en el nervio vestibular. Suele aparecer tras un resfriado, gripe o cualquier infección viral. Aparece de forma repentina y puede el vértigo agudo entre 24 y 48 horas, posteriormente el paciente estará durante varios días con una sensación de desequilibrio e inestabilidad. Causa nauseas, vómitos e inestabilidad. No se pierde la capacidad auditiva. Amplía más información sobre la neuritis vestibular.

Laberintitis

Es la inflamación, vírica o bacteriana, de una zona del oído interno que se llama laberinto. Aparece tras un proceso vírico con fiebre, gripe o alergias y sus síntomas son dolor de oídos, vértigo periférico, zumbido en los oídos y pérdida de la capacidad auditiva. Amplia información sobre la Laberintitis.

Enfermedad de Ménière

Esta patología comienza afectando a un oído y en algunos casos acaba reproduciéndose en ambos. No se sabe la causa exacta de la enfermedad pero sí se conoce que se produce por aumento de la presión de los líquidos del aparato vestibular. Puede afectar a personas de cualquier edad, siendo más prevalente entra la población de 30 y 60 años. En los niños es muy rara.

Se produce por aumento de la presión de los líquidos del aparato vestibular.

Los episodios de vértigo periférico de esta enfermedad aparecen de manera brusca y entre 20 minutos y 12 horas. El vértigo suele ser tan elevado que provoca náuseas y vómitos. Además de estos molestos síntomas, esta enfermedad también provoca pérdida auditiva y en ocasiones dolor abdominal o diarrea como consecuencia del mareo. Típicamente los síntomas son fluctuantes. Amplíe información en este enlace.

Dehiscencia del canal semicircular superior (DCSS)

Descrita por Minor y colaboradores en 1998.

Consiste en la apertura (dehiscencia), en el hueso que cubre al canal semicircular superior que forma parte del laberinto vestibular. Ello provoca en el paciente sobre todo con ruidos intensos,  vértigo y nistagmo (fenómeno de Tullio) y en ocasiones autofonía (oírse su propia voz).

¿A qué es debido los síntomas en la DCSS?

Existen dos ventanas en el oído (la oval y la redonda) en condiciones normales, y las DCSS provocan una tercera ventana en el canal superior laberíntico, de este modo, la energía sonora que llega a la cóclea (caracol) es menor, puesto que se dispersa en esta tercera ventana, provocando el vértigo, nistagmo e hipoacusia.

El diagnóstico de sospecha es  si presenta el paciente los síntomas previos, pero fundamentalmente para confirmarlo es necesario un TC del oído donde se valore la dehiscencia, como en este caso donde queda plasmada la apertura del canal semicircular superior.

La mayoría de los pacientes sobrelleva la sintomatología. En aquellos casos con síntomas severos hay que taponar la dehiscencia quirúrgicamente.

Paroxísmia Vestibular

Es uno de los síndromes vestibulares episódicos. Se diagnostican sobre un  4% en las Unidades de Vértigos.

Los síntomas son: Vértigos al menos 10 en un día, duran menos de 1 minuto. Durante la crisis puede existir: acúfeno, hipoacusia, hemiespásmo facial;  hipofunción vestibular unilateral.

El contacto vascular de la arteria cerebelosa antero inferior, con el nervio VIII par (auditivo y vestibular),  provoca los síntomas previos. Puede aparecer también en el nervio trigémino y facial (neuralgia V par y hemiespásmo facial).

Se trata con antiepilepticos o anticonvulsivantes como la carbamacepina  y la gabapentina.

Teniendo presente sus efectos secundarios: parestesias, enrojecimiento, diarrea, pérdida de fuerza.

Algunos pacientes requieren la descompresión quirúrgica de la arteria sobre el nervio VIII par.

Diagnóstico del vértigo periférico

Síndrome de MeniereExisten varias técnicas de diagnóstico, ya que una sola prueba no suele ser significativa y es conveniente combinar varias.

Lo primero que debe hacerse es examinar los oídos para ver si existen signos de infección. También se realizan pruebas de audición, equilibrio e incluso se puede prescribir una resonancia magnética o un TAC de oídos si existe sospecha que la causa puede estar relacionada con problemas vasculares o tumorales o infecciosos que afecten al sistema auditivo y vestibular.

Ampliar información en exploración y diagnóstico del vértigo.

Otra prueba muy frecuente es el Test de Halmagyi, o test rápido de impulsos de cabeza, en el que el médico mueve la cabeza del paciente de un lado a otro con fuerza para observar si los ojos tienden a mirar en la misma dirección.

Todo esto se complementa con pruebas calóricas, sacádicas y otras como el vHIT o los Potenciales Evocados Miogénicos Vestibulares (VEMP´s).

Tratamiento

Lo más importante es realizar un correcto diagnóstico para poder intervenir en la condición que está causando el vértigo periférico.

Los tratamientos son individualizados y suelen combinar fármacos para paliar los síntomas, con rehabilitación vestibular y unas pautas para que el paciente pueda aplicar a su día a día.

Es importante informar correctamente al paciente para poder tranquilizarlo, ya que el vértigo es un síntoma muy molesto que fácilmente provoca ansiedad y preocupación al afectar a la calidad de vida del día a día del paciente que lo padece.

Si los tratamientos médicos no son suficientemente efectivos recurrimos a tratamientos intratimpánicos con corticoides o gentamicina, con los que se controlan la mayoría de los vértigos.

Solo en casos excepcionales tenemos que recurrir a la cirugía: laberintectomía o neurectomía vestibular.

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