Desviación tabique nasal

Qué es la desviación del tabique nasal y cómo podemos corregirla

El septum nasal es una lámina de cartílago recubierta por mucosa que se encuentra entre las 2 fosas nasales. Es como una pared entre dos habitaciones por las que pasa el aire. Al mismo tiempo sirve de soporte o apoyo al dorso nasal, por lo que puede influir en el aspecto exterior y en la estética de la nariz.

Causas más frecuentes de desviación del tabique nasal

Las causas más frecuentes de la desviación del tabique nasal son los traumatismos nasales y las deformidades producidas durante el crecimiento. Los traumatismos pueden desviar directamente el tabique nasal o generar líneas de fractura que alteraran el crecimiento posterior de la nariz dando lugar a dichas desviaciones.

Las causas más frecuentes de la desviación del tabique nasal son los traumatismos nasales y las deformidades producidas durante el crecimiento.

El crecimiento del cartílago septal puede ser mayor que el marco óseo donde está incluido, generando una deformidad del tabique nasal que puede afectar a la respiración y a la estética de la nariz, dando lugar a lo que llamamos nariz a tensión, que es una nariz grande, con giba y cuya punta se baja al sonreír.

La desviación del tabique nasal puede producir una disminución del flujo aéreo en una o ambas fosas nasales, ya que a veces se desvía para un lado delante y para el contrario detrás.

Esto produce una dificultad para respirar por la nariz que puede afectarnos en la vida diaria, al hacer deporte, al dormir empeorando el ronquido e incluso facilitar problemas de sinusitis y taponamiento de oídos, ya que ambas estructuras también se ventilan a través de la nariz.

Tratamiento para corregir la desviación del tabique nasal

El tratamiento será habitualmente quirúrgico, una vez que los tratamientos médicos han fracasado. La cirugía puede incluir la corrección de la desviación del tabique nasal y consiste en alinearlo para restablecer el caudal de aire por ambos lados de la nariz.

A menudo se asocia a una reducción de los cornetes, que son unas estructuras a modo de esponjas, que se encuentran en los laterales de la fosa nasal. Sirven para calentar y humedecer el aire, pero a menudo en estos casos se agrandan contribuyendo también al bloqueo de la nariz.

Rinoplastia

De este modo repermeabilizamos la parte central y las laterales de la nariz. También podemos asociar una rinoplastia para corregir los defectos de la pirámide nasal y mejorar su aspecto exterior.

Rinoseptoplastia

Cuando asociamos ambos procedimientos hablamos de Rinoseptoplastia. En esta técnica levantamos la piel que recubre la nariz para moldearla y corregirla mediante limas, instrumentos ultrasónicos, etc hasta conseguir un resultado final satisfactorio tanto estética como funcionalmente.

Es la parte más artística de la intervención donde cada cirujano le da su “toque personal”. Las correcciones más frecuentes que se realizan con este procedimiento son: la reducción de una giba dorsal o caballete, el afinamiento de una punta ancha, la corrección de una punta que cae al sonreír, el enderezamiento de una nariz torcida, y otros muchos defectos.

Siempre se busca la suavidad y los cambios pequeños y naturales. Los nuevos parámetros de belleza en la sociedad y los consensos en rinoplastia buscan narices bonitas, naturales, que funcionen bien para respirar, y que no se note que están operadas.

¿Y a qué edad se puede realizar?

Pues casi a cualquier edad, aunque se recomienda realizar en niños solo en casos excepcionales, y evitar en personas muy ancianas por posibles problemas de cicatrización y riesgo quirúrgico. La mayoría de los casos se operan entre los 18 y los 55 años con una buena y rápida recuperación de los tejidos y precoz vuelta a las actividades normales.

Dr. Miguel Ángel MELCHOR DÍAZ.

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