El Dr. Harguindey asegura que “cualquier ruido por encima de 90db es perjudicial”

El Dr. Alejandro Harguindey

No podía haber mejor manera para terminar nuestro especial sobre los acúfenos que con una entrevista con el Dr. Alejandro Harguindey, Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid y especialista en Otorrinolaringología por la Universitá degli Studi di Roma “La Sapienza” (Roma, Italia). Actualmente director del Instituto Otorrinolaringológico Antolí Candela y Coordinador del servicio ORL de HM Hospitales, el Doctor es profesor colaborador del departamento de Ciencias Médicas Clínicas de la Universidad San Pablo CEU.

¿Qué ruidos son perjudiciales para la audición?

Todos los ruidos por encima de 90dB pueden ser perjudiciales. Muchos son frecuentes en nuestra vida cotidiana; una moto, una ambulancia, maquinaria como una taladradora o una radial, discotecas, conciertos, etc. No es necesario que sea un ruido continuo, también puede ser dañino un ruido fuerte aislado…como petardos o disparos.

¿Qué prevenciones debemos tener en cuenta?

Debemos protegernos con tapones o cascos de protección acústica cuando nuestra actividad laboral se desempeñe en ambientes ruidosos o cuando preveamos contaminación acústica elevada.

¿Cómo afectan los auriculares al oído? ¿Qué volumen podemos soportar sin perjudicarnos?

Los auriculares pueden afectar si el volumen es muy elevado o elevado durante mucho tiempo. Es decir, no solo afecta la intensidad del volumen, sino también el tiempo de exposición. El daño que se produce por trauma acústico es del oído interno, es decir, irrecuperable.

Es complicado saber el volumen de salida de los auriculares pero, en general, un truco sería que si se oye la música desde el exterior ya es demasiado elevado. Los auriculares que van dentro del conducto son más dañinos que los del pabellón.

¿Cómo sabemos que estamos perdiendo audición? ¿Cuándo es necesario recurrir al especialista?

Hay que dividir claramente entre la infancia y los adultos. Una hipoacusia en la infancia afectará el desarrollo intelectual, social, escolar y del lenguaje del niño. Ante la duda, debemos realizar una exploración en el otorrino cuanto antes para tomas las medidas adecuadas.

En el adulto el primer síntoma no es tanto no oír, sino no entender la conversación. Preguntar “¿qué?” o elevar el volumen de la TV indican que hay algún grado de hipoacusia. Se nota más en ambientes ruidosos (restaurantes), reuniones de trabajo con varias personas hablando o con los idiomas.

En estos casos hay que acudir al especialista ORL. En muchos casos el problema puede ser tratado médica o quirúrgicamente. Otras veces solo queda la alternativa de las prótesis acústicas, que hoy por hoy dan excelentes resultados si son programadas de manera correcta.

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