Con la llegada del invierno y las bajas temperaturas, muchas personas experimentan molestias en los oídos, desde leves incomodidades hasta dolores intensos. El frío no solo afecta nuestras vías respiratorias, piel o articulaciones, sino que también tiene un impacto directo en la salud del oído. ¿Por qué ocurre esto? ¿Qué patologías del oído pueden desarrollarse en esta época?
En este artículo exploraremos estas cuestiones y ofreceremos consejos para prevenir y tratar estos problemas.
¿Por qué el frío afecta a los oídos?
El oído humano es una estructura compleja y delicada, sensible a los cambios en el entorno. Durante el invierno, el frío, la humedad y los vientos fuertes pueden desencadenar diversas molestias. Las razones principales incluyen:
- Impacto en el canal auditivo externo: El frío puede causar contracción de los vasos sanguíneos en el canal auditivo, reduciendo la circulación y aumentando la susceptibilidad a irritaciones e infecciones.
- Alteraciones en la trompa de Eustaquio: Las infecciones respiratorias comunes en invierno, como resfriados y gripes, pueden inflamar esta estructura, dificultando el equilibrio de presión entre el oído medio y el ambiente. Esto puede provocar dolor, sensación de oído tapado y en casos severos, infecciones.
- Exposición al viento y a cambios de temperatura: El viento frío directo sobre los oídos puede irritar la piel del conducto auditivo y contribuir al desarrollo de otitis externa. Los cambios bruscos de temperatura también influyen negativamente, especialmente si se pasa de un ambiente cálido a uno frío sin la protección adecuada.
Principales patologías del oído relacionadas con el frío
- Otitis externa: Conocida como «oído de nadador», aunque se asocia más a climas cálidos, también puede aparecer en invierno. El viento frío y la humedad pueden irritar el canal auditivo, favoreciendo el crecimiento de bacterias y hongos que causan esta infección. Sus síntomas incluyen dolor intenso, picazón y supuración.
- Otitis media: Es una de las complicaciones más comunes de los resfriados en invierno. La inflamación en la trompa de Eustaquio impide el drenaje adecuado del oído medio, lo que genera acumulación de líquido y posibles infecciones bacterianas. Puede causar dolor, fiebre y pérdida temporal de audición.
- Barotrauma: Actividades como esquiar o viajar en avión son comunes en invierno, pero los cambios de altitud pueden provocar problemas en los oídos. Esto se agrava si el paciente sufre congestión nasal, lo que impide que la trompa de Eustaquio equilibre la presión en el oído medio.
- Exostosis u «oído de surfista»: La exposición prolongada al agua fría o al viento puede estimular el crecimiento anómalo de hueso en el canal auditivo. Aunque esta condición se desarrolla con el tiempo, los síntomas como infecciones recurrentes o sensación de taponamiento pueden ser más evidentes en climas fríos.
- Acúfenos y sensibilidad auditiva: En algunas personas, el frío puede empeorar el tinnitus (zumbido en los oídos) o aumentar la sensibilidad al ruido, especialmente en aquellos con problemas circulatorios o antecedentes de infecciones.
Factores de riesgo adicionales en invierno
- Resfriados y gripes: Estas enfermedades afectan las vías respiratorias superiores, incluyendo las trompas de Eustaquio, incrementando la probabilidad de problemas en el oído medio.
- Sistemas de calefacción: Aunque esenciales, pueden resecar las mucosas de la nariz, garganta y oídos, aumentando la susceptibilidad a infecciones.
- Deportes y actividades al aire libre: Temperaturas más extremas durante actividades como el esquí, el snowboard o el senderismo en invierno pueden aumentar la exposición al frío y al viento, causando irritaciones o daños en los oídos.
¿Cómo prevenir el dolor de oídos en climas fríos?
Proteger los oídos durante el invierno es esencial para evitar molestias y problemas mayores. Algunas recomendaciones clave incluyen:
- Protección térmica: Usa gorros, orejeras o cintas que cubran completamente las orejas cuando estés al aire libre. Esto reducirá la exposición al viento y al frío.
- Evita la humedad: Asegúrate de secar bien tus oídos después de ducharte o practicar deportes acuáticos, ya que la combinación de humedad y frío puede favorecer infecciones.
- Trata los resfriados rápidamente: Usa descongestionantes nasales o consulta a un médico para evitar que las infecciones respiratorias se propaguen al oído medio.
- Evita cambios bruscos de temperatura: Si vienes de un ambiente frío, espera a aclimatarte antes de exponerte a un calor intenso para evitar irritaciones en el canal auditivo.
- Mantén una buena higiene: Limpiar los oídos correctamente y evitar el uso de objetos como bastoncillos puede prevenir irritaciones e infecciones.
Tratamiento de las afecciones auditivas
Si experimentas dolor de oídos persistente, pérdida de audición, supuración o cualquier síntoma asociado a infecciones auditivas, es fundamental acudir a un otorrinolaringólogo. El diagnóstico temprano puede evitar complicaciones mayores como infecciones crónicas, perforaciones timpánicas o pérdida auditiva irreversible.
En el IOM contamos con un equipo de expertos en la salud auditiva y la más avanzada tecnología para el diagnóstico y tratamiento de las patologías del oído.
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