Síndrome de Ménière

Síndrome de Meniere

También conocida como Enfermedad de Ménière o Vértigo de Ménière. Es una enfermedad del oído interno por aumento del líquido endolinfático en el mismo. Este exceso de la endolinfa es de causa desconocida. Los síntomas son pérdida de audición y ruidos de oído (acúfenos), sensación de presión otica, vértigo rotatorio de forma episódica

Síndrome de Ménière síntomas

El vértigo es claramente rotatorio, con una duración de entre 20 minutos a 12 horas. La iniciación de la crisis suele precederse de algún síntoma que la anuncia. En la mayoría de los pacientes este síntoma es una sensación de presión en el oído o un ruido, o empeoramiento del ruido.

Frecuentemente cada crisis se acompaña de empeoramiento de la audición que después se puede recuperar aunque cada vez a lo largo de los años, la mejoría auditiva es menor.

La pérdida auditiva afecta a la cóclea (caracol). Al comienzo de la enfermedad puede ser fluctuante y acompañarse o no de vértigo. Posteriormente la pérdida va siendo cada vez mayor con cada crisis de vértigo. La perdida auditiva no suele llegar a ser completa. A lo largo de la evolución de la enfermedad se suele afectar el oído contralateral en aproximadamente un 20% de los pacientes.

En la enfermedad de Ménière avanzada, algunos pacientes manifiestan una caída súbita al suelo, aunque sin pérdida de conciencia. La caída es tan repentina que el paciente no tiene tiempo de sujetarse y pueden tener en casos puntuales algún traumatismo o fractura de los huesos.

Síndrome de Ménière tratamiento

El tratamiento de esta enfermedad puede ser farmacológico, además de control de la dieta con poca sal y mejorar otros hábitos de alimentación, así como el control de estados de ansiedad. Con el tratamiento médico se controlan aceptablemente bien el 85% de los pacientes.

Aunque presenten crisis, estas son menos frecuentes, más cortas y menos intensas pudiendo desarrollar sin limitación sus actividades cotidianas. Hay casos con una evolución favorable sin padecer crisis vertiginosas o desequilibrio.

Con el tratamiento médico se controlan aceptablemente bien el 85% de los pacientes.

Aproximadamente el 15% de los pacientes no responden al tratamiento médico para el vértigo. En ellos el tratamiento puede ser con medicación intratimpánica (corticoides o gentamicina) que se introducen el en oído interno a través del tímpano que previamente se ha anestesiado localmente. Si estos tratamientos fracasan y siguen padeciendo crisis vertiginosas, se indica los tratamientos quirúrgicos.

Tratamientos quirúrgicos para la Enfermedad de Ménière

La cirugía tiene, en nuestra experiencia los mejores resultados a corto y largo plazo aunque se debe hacer únicamente en los casos unilaterales con incapacidad social y/o laboral severa. La incapacidad es debida a que las crisis en estos pacientes son muy intensas, largas y frecuentes (más de una al mes).

Hay dos grupos de operaciones:

  1. Las que conservan la audición: las técnicas con conservación de la audición, son las neurectomías selectivas del nervio vestibular y el drenaje o descompresión del saco endolinfático, se deben hacer en pacientes con audición útil aunque sea con audífono.
  2. Las que no la conservan la audición: Laberintectomía y secciones del nervio vestibular translaberínticas sólo se deben llevar a cabo en pacientes que ya han perdido la audición con la enfermedad.

Preferimos conservar la audición, en la mayoría de los casos, aunque no sea muy buena porque en aproximadamente el 20% de los pacientes la enfermedad afecta al otro oído a medio o largo plazo.

Los audífonos pueden estar indicados en la sordera de la enfermedad de Ménière, bien de forma unilateral o bilateral, requiriendo antes de la adaptación protésica un estudio completo audiológico y audioprotésico.

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