Otosclerosis

Otosclerosis

Enfermedad frecuentemente hereditaria (80%), de causa desconocida, que afecta a los oídos medio e interno produciendo pérdida auditiva. Casi siempre afecta a los dos oídos (80%). En las mujeres la audición suele empeorar con los embarazos, la lactancia y los anticonceptivos.

Se caracteriza por una pérdida progresiva de la audición por fijación del estribo (uno de los huesos de la cadena de huesecillos del oído medio) y a veces también por lesión del oído interno. En la mayoría de los pacientes la pérdida auditiva es fundamentalmente producida por la fijación del estribo, aunque con los años los pacientes también tienen afectación del oído interno auditivo o cóclea.

Así mismo, frecuentemente los pacientes tienen ruidos de oído llamados Acúfenos o Tinnitus que aparecen en algún momento de la evolución de la enfermedad.

Algunos pacientes pueden notar mareos más o menos severos que pueden llegar a producir sensación de rotación (vértigo), náuseas y vómitos.

Su tratamiento es quirúrgico (estapedectomía o estapedotomía). Esta operación consiste en sustituir el estribo que está fijo y no transmite el sonido a causa de la otosclerosis, por una prótesis, ya sea de platino y teflón o titanio. Con la estapedectomía parcial, en nuestra estadística, se consigue una recuperación auditiva en el 98% de los pacientes a corto plazo (1 año) y del 92% de los pacientes a largo plazo (10 años). No tenemos estadística de los resultados a más de 10 años por las dificultades que supone localizar a los pacientes.

La intervención es de corta duración y se puede hacer con neurolepto-analgesia. El postoperatorio supone una hospitalización media inferior a un día. Los resultados a corto plazo se conocen al mes de la intervención. Los pacientes que recuperan audición (98%), empiezan a notar la mejoría a la semana de la intervención (segunda cura). Al principio la audición es intensa y de mala calidad (como oír por un micrófono) y molestan los sonidos intensos. Durante el primer mes los operados se van habituando poco a poco a oír, aunque la calidad de la audición mejora hasta pasado un año desde la intervención.

El grado de recuperación depende de la mayor o menor afectación preoperatoria (antes de la operación) del oído interno. Esta afectación marca el límite de la posible recuperación de la audición, ya que toda la pérdida que no sea debida a la fijación del estribo no podrá ser recuperada quirúrgicamente. Es por ello que aún con un excelente resultado auditivo tras la operación, el paciente puede precisar el uso de prótesis acústicas (audífonos), si la otosclerosis había ya afectado seriamente al oído interno.

Con el paso del tiempo, si sigue progresando la enfermedad, y por lo tanto, afectándose el oído interno, no tendrá solución quirúrgica y sólo las prótesis acústicas mejorarían la audición.

Durante la semana que sigue a la intervención algunos operados (menos del 10%) notan un ligero mareo, como andar entre nubes o inestabilidad, que no les impide hacer una vida normal. Excepcionalmente el mareo es más intenso y obliga a guardar reposo durante dos o tres días. También pueden notar alteración en el gusto de la punta de la lengua del lado operado. El vértigo intenso con sensación de rotación, náuseas y vómitos en el postoperatorio inmediato son excepcionales, solo aparece en menos del 0,5% de los pacientes en los que se produce una afectación del oído interno.

Los fracasos con pérdida auditiva, por la afectación del oído interno irrecuperable, se presentan en aproximadamente el 0,5% de los operados. En algunos de estos pacientes la pérdida puede ser completa. Dado que siempre existe este riesgo, se intenta que la operación sea lo menos traumática posible, para lo que usamos un Láser de Erbium Yag en la mayoría de los casos.

En algunos pacientes, la transmisión que efectúa la prótesis se puede alterar por desplazamientos de ésta o por alteraciones del hueso que la soporta (yunque), en cuyo caso sí es posible realizar revisión quirúrgica con buenos resultados.

Se han propuesto tratamientos médicos para detener la pérdida auditiva en la otoesclerosis (fluoruro sódico, calcio y otros) pero no existe evidencia científica convincente de que lo consigan.

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